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Posted by on jul 1, 2015 in La fiera de mi Gila | 0 comments

Tipología de dueño (II) El Represor

Tipología de dueño (II) El Represor

Este es, desgraciadamente, de los más frecuentes. Te los encuentras en cada parque, en cada descampado, en cada fuente y en cada pantano. El perro, al otro lado de una correa extensible, se acerca a oler algo –CLAC– “No. Mal. No. Deja eso”– El perro amaga acercarse a otro perro. –CLAC– “No. Mal. Déjale. No molestes”– El perro, en un descuido inexplicable de su particular José Antonio Primo de Rivera, consigue acercarse a otro perro y echa la nariz al culo del otro can. –CLAC– “No, no y no. No hagas eso. Qué asco”.

El dueño responde a cualquier genotipo: los hay jóvenes y musculados, ancianas de aspecto adorable, jovencitas con tres smartphones, pijas de pañuelo Channel, deportistas de chandal del Carrefour y zapatillas de doscientos euros. Todos ellos con una misma característica en común: no entienden que su perro quiera ser un perro. Yo entiendo y respeto profundamente los miedos y los ascos de cada uno pero, si te da asco que tu perro acerque su trufa al pis de otros perros, te da asco que huela a otros perros y te da miedo que se pelee, a lo mejor deberías considerar seriamente cambiar de mascota y, en lugar de tener perro, adoptar otras especies igualmente agradecidas como gatos, cobayas o catedráticos de ética y filosofía pendientes de que les asignen plaza fija.

Se les reconoce a mucha distancia porque te ven venir de lejos y ya le están pegando tirones al perro en la correa, diciendo “A que la vas a liar, Chispín” y otras profecías autocumplidas. Existen variantes pero yo creo sinceramente que, en general, no tienen mala intención: es puro desconocimiento.

se tu mismoHan visto tantas veces por televisión que deben ejercer su liderazgo que han entendido que uno sólo es un líder eficaz si impide absolutamente cualquier movimiento a su perro. Si fuesen patrones de una barca de remo, su liderazgo motivador les haría parar a cada remero a cada instante para corregirle –”No, así no. No, tú tampoco. No, cuidado. Atención, así tampoco”– garantizando así el absoluto éxito de las embarcaciones rivales, su linchamiento al final de la prueba o que, eventualmente, todos hagan como que no le oyen.

 Porque este es el otro rasgo absolutamente reconocible desde que estás a cuatro manzanas: el perro no les hace ni puto caso. Y con motivo. Enseñados a disfrutar de la vida en los treinta segundos que separan un CLAC del siguiente, esos perros han aprendido en sus propios cuellos el valor de la resistencia pasiva, la desobediencia cívil y, en algunos casos, incluso la lucha armada.

El perro sabe que debe hacer lo que le venga en gana porque su dueño no es un ser equilibrado y razonable, con una lista clara de actividades prohibidas y otra de autorizadas, sino un psicópata al que sólo le parece bien que duerma o, eventualmente, que abra el tomo dos de El Quijote y lo retome por donde su hijo adolescente lo dejó antes de huir de casa e irse a vivir a una comuna Hippie.2015-01-10 11.22.57

Personalmente, intento interactuar con ellos lo menos posible y siempre trato de que entiendan que oler un culo (perruno) es normal y que, personalmente, no creo que Chispín la liase si no fuese porque no hace más que recibir tirones en la corra extensible desde que é y su dueña nos viesen a Gila y a mi a diez kilómetros, hace ya veinte minutos.

Y, desde luego, son de esos dueños que hacen que te apetezca jugar con tu perro, revolcarte en el barro con él y hasta olerle el culo mientras, al alejarte, –CLAC– les haces una sonora peineta y piensas que, si tú fueses su perro, hace tiempo que te habrías comido la correa extensible de los cojones.

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