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Posted by on nov 27, 2015 in La fiera de mi Gila | 0 comments

Marcha Circular en La Acebeda

Marcha Circular en La Acebeda

NIVEL DE DIFICULTAD: Fácil.

DISTANCIA: Entre 16 y 13 Km según recorrido.

DURACIÓN: Entre 4 y 5 horas a ritmo normal.

DESNIVEL: 461 m

DESNIVEL ACUMULADO: 1677m

 

Hoy estrenamos la que, para mi, es mi sierra favorita de Madrid: La llamada “Sierra Pobre”. Quizás sea porque mis primeros pasos por la montaña los di por las pistas de Robregordo, La Cabrera y Bustarviejo, allá en el lejano año 1989, de la mano de mis padres, Paco Ayala y algún loco que se nos sumaba ocasionalmente.

La marcha de hoy es un recorrido circular desde La Acebeda del que, a gusto del consumidor, se puede estirar o no un tramo que recorra alguna de las cuerdas de la zona para buscar setas, comer a la sombra del bosque o simplemente estirar las piernas un par de kilómetros más.

 

La Acebeda desde los primeros metros de ascensión. Los colores del otoño hacen la marcha muy recomendable en esta época del año.

La Acebeda desde los primeros metros de ascensión. Los colores del otoño hacen la marcha muy recomendable en esta época del año.

Aunque en el wikiloc adjunto veréis que yo hice el recorrido bastante rápido (3h y 24 minutos para 16 km) lo cierto es que es más razonable estimar unas 4 o 5 horas para hacer todo el trayecto. (Nosotros hicimos un tramo de 5 km al trote para soltar las piernas y para que Gila se cansase un poco más, que la jodía con 16 Km no tiene ni para empezar).

El recorrido es muy bonito en otoño e invierno aunque en esta última estación hay que tener en cuenta que podemos encontrarnos con nieve. De hecho, de las tres veces que yo he hecho esta marcha en el último año, dos las he hecho con nieve así que nada de subir en diciembre con deportivas y pantaloncito corto porque lo mismo termináis dándole trabajo a la Unidad de Rescates de Montaña. ¿Ok?

 

Gila y yo nos estamos especializando en hacer marchas con vistas espectaculares entre nubes que impiden ver nada. Nosotros somos así; donde vamos, triunfamos.

Gila y yo nos estamos especializando en hacer marchas con vistas espectaculares entre nubes que impiden ver nada. Nosotros somos así; donde vamos, triunfamos.

El recorrido nace desde el pueblo de La Acebeda, una pequeña población a unos 90 Km de Madrid. Sólo hay que seguir la A-1 hasta la salida 83 y desde allí una carretera estrecha pero bien asfaltda nos deja a la entrada del pueblo. Aquí hay sitio para aparcar los coches y sólo hay que seguir subiendo a pie por la prolongación natural de la carretera hasta llegar a la salida del pueblo, ya en la ladera de la montaña.

Ojo, el pueblo está lleno de gatos callejeros así que mi consejo es ir con los perros atados hasta que lleguemos a la salida del pueblo, no vayan a tener un encontronazo inter especies, que los gatos de pueblo tienen muy mala leche y no es cuestión de terminar en el veterinario con el perrete.

Aquí, la pista gira levemente a la izquierda y deja el asfalto para empezar a subir. En seguida, llegamos a una bifurcación en la que, con el helipuerto a nuestra izquierda, podemos tirar hacia la derecha o girar a la izquierda, justo por encima del helipuerto. Lo que haremos es tirar por la de la derecha y empezar a subir por la pista haciendo zig zag.

Llegará un momento, (al cabo de unos cincuenta o sesenta minutos de subida) en que esta pista alcanzará otra, casi horizontal, que nosotros debemos tomar hacia nuestra izquierda. Esta pista va bordeando el monte siguiendo la cota y ganando suavemente altura. En seguida entraremos en un bosque bastante tupido de pinos por donde seguiremos durante una hora, hora y media en función del ritmo que llevemos. (Gila y yo nos lo hicimos en treinta minutos pero, insisto, teníamos que llegar a Madrid a clase y nosotros estamos como cabras. Vosotros podéis disfrutar del trayecto que tiene unas vistas espectaculares)

"¿Vistas?" me decía Gila todo el rato. "Te han engañado, tronco".

“¿Vistas?” me decía Gila todo el rato. “Te han engañado, tronco”.

 

Una vez que salgamos del bosque, se nos abren dos opciones. Podemos bajar por una pista que sigue de frente y que nos dejará en el pueblo en menos de 45 minutos o tirar hacia la derecha. Mi consejo es tirar hacia la derecha porque de esa forma nos asomamos a la vertiente segoviana de la sierra con unas vistas realmente espectaculares desde el Puerto de La Acebeda. En el track de wikiloc que incluyo más abajo, veréis que nosotros no llegamos hasta el puerto pero fue porque subimos en un día feo de cxxxxnes y preferimos optar por irnos a buscar setas por ese camino que véis.

Personalmente, no soy muy amigo de buscar setas (me aburre profundamente) pero nos sobraba tiempo (tanto correr, ahora íbamos a llegar antes de tiempo) y descubrí que, aunque a Gila le dan igual las setas, los cazadores de setas le daban bastante cague. No tanto por su condición humana –que cada día lleva mejor– sino por su naturaleza escurridiza y espóntanea. A los humanos nos parecerá muy normal que en otoño salgan señoras de setenta años de detrás de un pino cargadas con un carro de la compra con treinta kilos de setas pero os puedo jurar que a Gila no sólo no le parece normal sino que le parece mal; realmente mal que los humanos se agachen entre los helechos y luego broten como enanitos sin avisar, dar un ronroneo amoroso, ni tan siquiera una señal de calma chiquitita.

¿Resultado? Que saqué la bolsa de premios, tomé a Gila de la pata y nos fuimos a vencer sus miedos por ese sendero de Dios. Cuando consideramos que ya habíamos luchado bastante contra nuestros fantasmas, saqué un bocata de sardinas,  una ensalda de judías verdes, nos los pulimos a medias y empezamos a bajar rumbo al coche.

 

Gila vigila y yo como. Luego intercambiamos nuestras posiciones y ella come mientras yo vigilo.

Gila vigila y yo como. Luego intercambiamos nuestras posiciones y ella come mientras yo vigilo.

Aunque la bajada es cómoda (la pista es ancha y de hecho hay cogedores de setas que se suben el coche hasta arriba demostrando un amor al medio ambiente de tres pares de cxxxxnes) cuidadito porque es larga y las rodillas pueden terminar sufriendo. Así que bajad despacito y con buena letra que os veo enviándome a vuestros abogados con una demanda por “desgaste rotuliano excesivo”.

Uno de esos seres amorosos con el medio ambiente no sólo se subió el coche sino que perdió un tapacubos a media bajada y yo, que soy gilipollas pero no soporto ver basura en el campo, me hice media bajada con el tapacubos a cuestas para dejarlo luego en la primera papelera del pueblo en un lugar bien visible.

Si vais al campo con el coche, por favor, intentad volver con TODO el coche a la ciudad.

Si vais al campo con el coche, por favor, intentad volver con TODO el coche a la ciudad.

 

En resumen, una estupenda marcha para pasar el día (nosotros la hicimos con Don Miguel Arauzo y su exquisita manada no hará demasiados meses) y también una buena opción para “mojar los pies en la nieve” cuando empiece el invierno (que algún día tendrá que empezar, digo yo) y nos apetezca pasar la cantidad justa de frío.

 

 

 

 

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