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Posted by on nov 21, 2015 in La fiera de mi Gila | 0 comments

DE PASEO POR LA GARANTA DEL IRUELA

DE PASEO POR LA GARANTA DEL IRUELA

El Valle de Iruela está a poco más de una hora de Madrid saliendo por la M-501 y se accede a éste desde el desvío que nos lleva hacia El Tiemblo (No hay que tomar la primera salida sino una segunda donde aparece señalizado expresamente “El Valle de Iruela”).

La ruta de hoy ni siquiera merecerá tal nombre para los lectores más “hardcore” del blog. Sin embargo, es un paseo estupendo para quien esté en una forma física más flojilla pero busque un sitio en el que darse un paseo muy agradable junto a su peludo porque, al ser además un recorrido de ida y vuelta, resulta muy sencillo adaptarlo a las fuerzas disponibles de cada uno.

Gila en el Valle de Iruela

Sí, las nubes del fondo parecen Mordor pero ¿sabéis qué? La montaña premia a los que la visitan los martes y no nos llovió apenas.

 

¿Que andamos flojos y no queremos grandes esfuerzos? Media hora de subida y media de bajada y todos tan contentos. ¿Que nuestro peludo ya tiene unos años, se está recuperando de una lesión o no queremos cansarle demasiado? Pues subimos un poquito, nos paramos a la orilla del río a comer y luego nos volvemos con un agradable descenso hasta el lugar donde hayamos aparcado.

El recorrido además es por una carretera sin apenas tráfico rodado pero con firme en buen estado así que lo mismo se puede uno calzar las deportivas que las zapatillas de trekking o unas botas de Gore Tex y altas prestaciones. Como además hay río a pocos metros de la carretera y la zona está muy arbolada, es perfectamente recomendable para épocas de calor porque es posible remojarse sin problemas.

Yo empecé la ruta desde la Casa de la Reserva Natural del Valle de Iruelas pero, en realidad, se puede empezar pasada ésta, en el punto en que se desvía la carretera que va hacia Casillas y que es por la que ascenderemos por la Garganta de Iruelas. De esta manera os ahorráis unos 700 m de carretera con bastante tráfico (la que bordea el Embalse del Burguillo) y os centráis en lo más agradable del paseo. Ahí hay un pequeño aparcamiento donde dejar el coche y luego sólo hay que seguir las indicaciones hacia “Casillas”. No tiene pérdida ninguna.

A partir de este punto, la carretera asciende suavemente hasta el puerto de Casillas entre un castañar precioso y siempre a la orilla del Río Iruelas, que da nombre a la garganta, al valle y, en general, al entorno. La ruta consiste simple y llanamente en seguir la carretera mientras las piernas aguanten. ¿Al Puerto de Casillas? Perfecto. ¿250 metros? También perfecto. Disfrutar de la montaña no consiste en batir ningún récord sino en hacer lo que a uno le apetezca (o le dé tiempo, como fue mi caso) y con quien a uno le apetezca.

 

Gila ya superado el tercer puente, rumbo al Puerto de Casillas.

Gila ya superado el tercer puente, rumbo al Puerto de Casillas.

Personalmente, yo subí durante 1h y 45 minutos hasta que, por cuestiones de agenda, Gila y yo tuvimos que darnos la vuelta. (La bajada nos llevó un poquito menos, 1h 25 min apróx) Para que os hagáis una idea, en todo ese trayecto, nos cruzamos con cuatro vehículos, uno de los cuales era un Vespino circulando puerto abajo con el motor apagado y con su propietario “Gran Reserva” dando pedales en las rectas. Creo que no había visto una imagen así desde hace 25 años. (Por lo menos) Es verdad que nosotros fuimos un martes pero no imagino que esta carretera de montaña (en su tramo superior está sin asfaltar) se convierta en la A-6 los fines de semana.

Los primeros 4 km son los más bonitos. La carretera va a la orilla del río y se cruzan en hasta tres ocasiones. Desde luego, para él que vaya a meter el coche por la carretera y quiera caminar “lo mínimo” mi consejo es que no avance más de un kilómetro o dos o, no sólo se perderá lo más bonito, sino que además se encontrará con el tramo más escarpado de la carretera que comienza justo después del úlitmo puente.

Garganta del Iruela

 

Una única advertencia canina para esta ruta “light”: me encontré a lo largo del ascenso con varios rebaños de vacas, pastando apaciblemente en la carretera. Lo digo porque debéis valorar cual es la relación que tiene vuestro peludo con los bovinos pero recordad que, en caso de duda, lo mejor es llevarlo atado y hacer suaves rodeos que sirvan de “señales de calma” para las vacas y sus crías.

Aquí Gila, después del tercer rebaño de vacas, quitándose el estrés en el Spa local.

Aquí Gila, después del tercer rebaño de vacas, quitándose el estrés en el Spa local.

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